La salida del iPhone en USA ha confirmado una tendencia de los últimos meses: la aparición del consumidor-borrego.

Antiguamente, los consumidores, ante la llegada de un producto nuevo, esperaban a ver que tal funcionaba, a entender los costos del mismo, y a veces, hasta a leer los análisis de las revistas especializadas, donde se explicaban en detalle los pros y contras del producto. Porque todos los productos tienen pros y contras, todos. Hasta el iPhone.

Ahora no. Ahora, ante el anuncio de un nuevo dispositivo, se crean colas de gente, preparados a comprar lo que sea, al precio que sea, sin que se haya explicado siquiera cuales son las características en detalle de lo comprado.

Las revistas especializadas (bloggers incluidos) ya no analizan el producto, sino que siguen en vivo su lanzamiento, corren para anunciarlo, y lo explican (que no analizan) de forma precipitada y poco profesional (porque no se puede hacer una análisis profesional en la calle 6 minutos después de comprar un cacharro nuevo).

Y lo que es peor, el éxito de un producto se mide ahora por la borreguez de sus consumidores. Si no hay colas en la calle, si la gente no acampa tres días para gastarse 600 dólares en un teléfono que te obliga a un contrato de dos años con un gasto extra de 2400 dólares, el producto parece que no funciona ….

Desde aquí pido la vuelta al consumidor paciente, que no se vuelve loco por ser el primero, que espera a ver si el producto hace lo que dicen que hace, que espera a que se pulan los primeros defectos del aparato (que los tiene seguro) y que espera a ver si merece la pena gastarse el salario de un mes (o de una semana, o de un día, depende de cada uno, pero salario al fin y al cabo). Y que a veces, incluso, en un alarde de independencia y /o inteligencia, decide ¡ no comprarlo !

Y a los consumidores-borregos, compraos una tienda de campaña, que enseguida sacarán el nuevo iLadrillo, y vuelta a empezar.


Artículos relacionados:


Si te ha gustado el post ¿ por qué no te suscribes al blog ?