Mi madre me enseñó a ser educado. A decir hola, adios, hasta luego, gracias y de nada.

Pero parece que hay muchas madres que no hicieron lo mismo.

Me pone enferme entrar a una tienda o a un bar, decir hola, que se acerque el camarero o el dependiente y me haga un gesto con la cabeza sin decir nada. Que vuelva con el café o lo que sea y no diga nada. Que le pregunte que qué le debo y me ponga la nota en la mesa sin abrir la boca.

Yo entiendo que hay trabajos duros. Unos más duros que otros …. o mejor, que hay en cada trabajo días más duros que otros. Porque la gente que se queja de sus trabajos no conoce los otros, y se queja por quejarse (mi madre también dice que “peor se está en la mina” cuando nos quejamos).

Pero ese no es el tema, es una cuestión de educación básica, de respeto hacia la persona que tenemos enfrente, que igual tiene problemas peores y está enfrente saludándonos y tratándonos con respeto y cortesía.

Antes, cuando me trataban así, seguía diciendo gracias, hasta luego y lo demás. Ahora, borde que es uno, en cuanto la otra persona muestra su problema de actitud, yo dejo de hablar. Me deja el ticket con el precio y pongo las monedas sobre él. Espero al cambio sin abrir la boca, no digo adiós.

Y es sorprendente la cantidad de gente con mala educación que al responderles ignorándoles de pronto se dan cuenta, notan que algo falta, y acaban hablando, diciendo hasta luego. Parece que a ellos también les jode el alma …….


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