La ventaja del dominio público es evidente. Por ejemplo, el hecho de que el personaje de Frankenstein esté en el dominio público (como Cenicienta, Caperucita Roja, Pinocchio, Drácula, Don Quijote, La Celestina y otros) hace que cualquiera pueda usarlos para sus propias creaciones, sin pedir permiso a nadie ni someterse al gusto de otros.

Así que por eso tenemos esta joya del mal gusto, “La hija de Frankenstein”, un bodrio como pocos, en inglés, en blanco y negro, y con una escena inicial, donde aparece la susodicha hija que en serio que no os podéis perder … :)


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