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Mis amigos saben que soy un pesado con este tema, porque llevo tres años diciendo que los precios de los pisos en España se iban a desplomar de mala manera. No desacelerar o corregir, no. Desplomar.

Y cuando lo decía no era porque fuera más listo que los demás. Lo decía porque por esas fechas yo estaba llegando de vuelta al país, después de vivir 10 años por “los extranjeros”, y un amigo mío, muy listo y puesto él, me mostró varios artículos de The Economist en los que ya se hablaba de la locura inflacionista de la construcción española. Y después, me hizo unos números simples: valores de los alquileres divididos por precio teórico de los pisos. Que en su día daba un 1%, y hoy sigue parecido, y es un ratio ridículo. Y es ridículo porque la gente no quería hacer dinero con el alquiler de las viviendas, sino con la revalorización de las mismas.

Y cuando un país se llena de listos que se hacen ricos sin hacer nada, solamente con comprar algo por 100 y venderlo un año después por 150, es que algo va muy mal.

Así que aquí estamos, con el Fondo Monetario Internacional diciendo que la vivienda en España está sobrevaluada un 20%, nuestros políticos diciendo que no, que no es para tanto, y la gente bajando los precios ya.

Y que conste que la estampida no ha empezado. Hoy mismo leía en The Economist (el mismo de hace tres años, ahora estoy suscrito y lo leo con devoción, porque es una de esas revistas que llama tonto a quien haga algo estúpido, sea Bush o Hu Jintao, con la fuerza de unos cuantos millones de suscriptores que le permiten opinar sin venderse a nadie) que en Florida, los precios han caído un 19% en el último año.

Así que a prepararse.

¿ Y de quién es la culpa ? Nuestra. Y cuando digo nuestra, es para que todos digamos nuestra. Para que no simplifiquemos y digamos que es culpa de los bancos o del gobierno, u otro ente abstracto. Es culpa de todos y cada uno de nosotros, que nos creemos más listos que el vecino, pero que cuando las cosas nos van mal, culpamos al capital o al estado. Como si los contratos de la hipotecas los hubieran firmado ellos.

Así que todos a apechugar, que viene fuerte. Y si tenéis una casa en la playa como la de la foto, leed.

Ahh, mi amigo vendió su piso y se fue de alquiler. Y ahora sonríe mucho.


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