Mi mujer es negra. Deliciosamente negra diría yo.

El otro día entró a Max Mara en Bilbao, donde una dependienta le atendió y compró una abrigo. Antes de hacer el pago, decidió pasar a otra de las secciones para ojear otras prendas, en el territorio de otra dependienta.

Mientras se encontraba curioseando unas camisas, pasándo de una otra en el colgador (sin descolgarlas siquiera), la dependienta rubia se le acerca y le dice:

- “Por favor, no toques las prendas”.

Dándose la vuelta, y con la cara desencajada, le mira y le dice con los ojos como platos: “¡¿ Qué ?!”

No pudiéndoselo creer, pagó lo anterior y se marchó, mientras oía a la primera dependienta comentar a la segunda: “Pero si acababa de comprar un abrigo”.

Lo de menos es si compró o si no compró. Lo de más es que el color de piel hace que una dependienta trate a la gente como si fueran de una raza inferior.

Espero que vendan muchas prendas. A blancas.

Compártelo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • del.icio.us
  • StumbleUpon
  • co.mments
  • Google
  • Ma.gnolia
  • Meneame
  • TwitThis
  • e-mail
  • Facebook

Artículos relacionados: