Viva la inmigración
La inmigración es buena. Sobre todo si la comparamos con la alternativa: la emigración. España ha sido un país de emigrantes durante los últimos 120 años. Desde los 3 millones que fueron a Argentina a principios del s.XX (mi abuelo uno de ellos), hasta los millones de emigrantes de los 50 que iban a Suiza, a Francia, a Bélgica, a hacer de camareros.
Por eso me sorprende encontrar retazos de negativismo contra los emigrantes, en un país que ha buscado su futuro fuera durante tanto tiempo. Pero parece que la memoria es corta. Y así un país que ha vivido gracias a la hospitalidad de otros, ahora se muestra reticente a recibir gente. Vale, la situación no es mala, y (quiero creer), los extranjeros en España son tratados en general con dignidad. Pero los seguimos viendo como una amenaza, no como una oportunidad. Y eso en un país que necesita tanto de sangre nueva y nuevas ideas.
Yo he vivido fuera de España durante diez años. He sido un emigrante. De lujo, porque mi trabajo me permitía volver a casa a menudo(es curioso como mi casa seguía estando aquí), pero emigrante al fin y al cabo. Y he visto emigrantes de los de la “antigua guardia”, de aquellos que emigraron por necesidad, sin saber idiomas, en condiciones durísimas, a buscar pan para sus hijos. He visto partidos de fútbol en Amberes, junto a gente que emigró en los 50; he visitado las Casas de Galicia, de Euzkadi y de Asturias en Buenos Aires; he contado historias de Barcelona en Houston a catalanes emigrados hace 20 años. Y el panorama es siempre el mismo: gente con morriña, con la mirada triste, con suspiros de una España idealizada e inexistente en el corazón, que nunca volverán a ver, porque sus hijos son flamencos, porteños o red necks.
Por eso me duele que no veamos a los argentinos con alegría, a los peruanos que venden CDs con compasión y con un guiño de complicidad. Y a los Senegaleses que se juegan la vida por llegar con admiración por lo que son: hombres y mujeres duros que sacrifican todo por un sueño. Esa es la gente que necesitamos, la que tenemos que recibir con los brazos abiertos.
Algún día me pondré la gorra de economista y explicaré porqué encima todo esto es bueno en términos económicos para nosotros, que en realidad nos estamos beneficiando de esta inmigración.
Pero hoy me apetecía escribir sólo con el corazón, con el corazón de alguien que ha llorado mucho en el extranjero, esperando poder volver algún día.
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Categoría: hombrelobo






Además ¿emigrar a Marruecos? Será para repoblarlo, ya que todos los marroquíes estarán aquí, creando y disfrutando toda esa riqueza.
¿Tienes miedo?
Soy Peruano y he visitado españa 10 veces menos de dos años, la verdad nunca me he sentido discriminado por el contrario tengo buenos amigos y me la he pasado muy bien, sin embargo reconozco que no hacer nada y dejar que la gente vaya sin papeles por el mundo no acaba bien.
Un Saludo Cordial para todos