DCP 0913

Por recomendación de un amigo, he decidido empezar a escribir en hombrelobo historias o anécdotas que me han sucedido a lo largo de mis viajes o mientras vivía en otros países.

Para empezar, he optado por relatar quizás uno de los episodios más traumáticos para mí. Me refiero a cuando me asaltaron y robaron en un taxi en Buenos Aires.

Estoy hablando del año 1997. Yo acababa de llegar a Buenos Aires. Bueno, no exactamente. Había llegado un par de meses antes, pero todavía estaba viviendo en un hotel, mientras esperaba la llegada de un contenedor con todas mis cosas y mudarme a mi nueva casa en el barrio de la Recoleta en Buenos Aires, donde pasaría los siguientes tres años.

Esos dos primeros meses fueron de enamoramiento con la ciudad y con sus gentes. Me encantaba el ritmo que había, la forma de vivir, sus mujeres de piernas largas y tacones altos y los paseos por la calle Florida. Eso quizás me llevó a ignorar algunos de los consejos que me daban mis compañeros.

Como extranjero en la ciudad, usaba el colectivo (autobús) y muy a menudo los taxis, que eran baratos y estaban disponibles en cada esquina. Me habían advertido de que había asaltos en taxis por la ciudad, pero yo iba por todas partes y no tenía sensación de peligro en general (esto era antes de la debacle del 2000).

Así que un día, al salir de la oficina, a eso de las siete de la tarde, me encontré con una de las típicas tormentas que hay en Buenos Aires: brutales (como sus minas iba a decir, pero mejor me lo callo).

En medio de la tormenta, salí a la calle, cerca de Puerto Madero, sin paraguas e intentando llegar a la parada del autobús (colectivo) o encontrar un taxi. Nada. Me cubro en unos soportales. Era ya de noche, estaba totalmente empapado y de pronto, como salido de la nada, aparece un taxi.

Corro como un descosido hacia él, no vaya a ser que me lo quiten. Entro y bromeo con el conductor sobre lo afortunado que he sido.

Me pregunta si quiero ir por Libertador, pero haciéndome el entendido le digo que no, que mejor por Corrientes. Perfecto. Fuera diluvia.

Medio en broma, le comento lo de las noticias de los asaltos … y le digo que espero que él no sea uno de ellos ….

Seguimos tranquilamente, apenas se ve nada, cruzamos 5 de Mayo, paramos en una semáforo …… y de pronto la puerta de mi izquierda y la de delante (la del copiloto) se abren de golpe y entran dos personas gritando:

- ¡¡ Policía, no te muevas y no te pasará nada, estamos armados !!

Me quedo paralizado. El de delante mío echa el asiento para atrás, para aprisionarme, y el de la izquierda mía me agarra las manos con una de las suyas, mientras mantiene la otra escondida debajo de una gabardina que lleva en las manos (dando la impresión de tener una pistola escondida, aunque yo no la veía).

Le dicen algo al taxista para que siga hacia delante, él se hace el remolón y le gritan. Pero se hace mal el remolón …. se nota a todas luces que está compinchado …. que sabe lo que esté pasando …. y seguro que participa en las ganancias ….

Empezamos a dar vueltas. Me quitan las gafas lo primero, y yo hago como que no veo nada (sólo tengo una dioptría, veo bastante bien sin ellas, pero era de noche y estaba limitada la visión de todas formas).

Después me empieza a cachear el de la izquierda, que por cierto tenía pinta de policía bonaerense de verdad, con un traje y un pequeño bigotillo …. me saca el teléfono móvil (el celular), la cartera y un bolígrafo Mont Blanc. Entonces me pregunta, por primera vez, sobre las tarjetas.

- Che, contame, cual es el código de esta tarjeta (mi porteño es defectuoso, lo siento, es lo que recuerdo)

Se refiere a la única tarjeta que tenía emitida en Argentina, las otras eran españolas y pasa rápido sobre ellas.

- No me acuerdo ….. es nueva …. - contesto yo.
- Dejate de joder ….. me dice, y al mirar su cara de pronto me viene al número rápido a la memoria …..
- Hombre, tenemos un gallego (galllllllllego …..) dice el segundo de ellos, el que se sienta junto al chofer, con la cabeza rapada y cara de duro de película …..).
- Yo conozco bien España (yyyyyyyyyyo conossssssco …)… pasé unas vacaciones en Carabanchel, donde tus compatriotas me dieron un trato especial …..

En este momento me entra el miedo de verdad. Nadie conoce Carabanchel en Argentina, no aparece en las guías de viajes desde luego, para conocerlo hay que ser de mala calaña …..

El de aspecto de policía bonaerense sale con mi tarjeta a la altura de un cajero automático, y me quedo en el taxi con el de la cabeza rapada, que me mira con media sonrisa, y el chófer, que hace como que está preocupado. Empezamos a dar vueltas. Llueve a mares, y seguimos estamos dando vueltas por la Avenida 5 de Mayo. Yo miro por la ventana frunciendo los ojos como que no veo nada ….. intentando situarme ……

Al de una media hora volvemos al banco, y el del bigotillo vuelve a entrar al taxi. Mirándome con cara de pocos amigos dice:

- Solo tenés 500 pesos, gallego.
- Puede ser, no estoy seguro …. dije yo ….
- Maldito gallego, dice el calvo.

Después me di cuenta de que en realidad sacó mil pesos, pero la escenita (que casi me cuesta un golpe del calvo) fue para no tener que repartir mas que 500 con sus compinches. El resto se lo quedaría para él solo …..

Seguimos un rato más en el taxi, muy oscuro, bromean sobre los españoles y su falta de pelotas. Media hora después, paran cerca del Sheraton (se suponía que yo no veía nada y llovía a mares), me devuelven todo menos el dinero, y el el calvo me da un billete de 10 pesos y me dice:

- Tomá gallego, para el taxi. Y si te volvés a mira al salir, te pego un tiro. - Se sonríe y me abre la puerta para que salga en medio de la lluvia ….

Atabalado, yo salgo fuera, y digo hasta luego (culpa de mi madre, que siempre me enseño que hay que ser educado ……).

Tras unos minutos bajo la lluvia, intento usar el celular (móvil), pero no funcionaba. No había apenas gente, era ya tarde y la lluvia seguía muy fuerte. Empiezo a caminar, tenía unos 40 minutos por delante, estaba totalmente empapado y con el miedo todavía dentro.

De pronto, para un taxi a mi lado, y baja la ventanilla. Yo le miro y digo:

- Mira, me acaban de asaltar en un taxi, me han quitado todo menos un billete de 10 pesos. Si no me asaltas y te vale con los 10 pesos, llévame a la calle Parera.

El taxista me mira con cara sorprendido, asiente, estira la mano para abrirme la puerta y dice:

- Subí.

Al llegar al hotel, el traje, la corbata y los zapatos estaban totalmente destrozados, y los tuve que tirar.

Durante 3 meses fui incapaz de montar en ningún taxi, ni siquiera con otra gente, tenía auténtica paranoia. Al cabo de esos tres meses, empecé a usar, de vez en cuando, radio taxis y remises (taxis sin colores de taxi que usan en Argentina).

Ahora ya puedo montar en un taxi sin problemas, aunque en Argentina nunca cojo un taxi en la calle. Nunca. En otros países todavía miro la matrícula primero y a veces cierro las puertas …..

El seguro del banco me cubrió los pesos que me robaron, y a pesar de todo, mi enamoramiento de Buenos Aires siguió (y sigue).

¿ Y tú ? ¿ Cuál es tu peor experiencia viajando o en un país extranjero ? ¿ Cuál es tu historia ?

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